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domingo, 15 de septiembre de 2013


            Llevamos largos días de melosos programas de TV. Entrevistas. Columnas. Suena Depeche Mode. Enjoy the silence.

            La política trasciende, emociona. Han pasado 40 años desde la interrupción democrática llevada adelante por las Fuerzas Armadas y de Orden. ¿Motivos? Todos sabemos lo que nos han contado, pero también tenemos derecho a interpretar lo que se nos dice. El Gobierno del Presidente fue un mal Gobierno, por donde se lo analice. Me cae bien Allende.

            Imagino los días previos. Siempre tengo una imagen nublada de esos días. Aún no nacía. Pero cada vez que miro la televisión, leo un libro o algún registro histórico de la época me da la impresión de una “borrachera política”, de una tergiversación democrática, de un falso poder popular (siempre han mandado los de siempre). Hoy me toca estar sentado frente al computador pensando algo que decir sobre el tema, y claro, no se me ocurre nada más de que decir: ¡basta!

            La editorial de este número habla de “matar al padre”. Estimo que Chile merece una reparación histórica. El golpe de Estado propinado por las armas (e impulsado por los poderosos de siempre) dejó muchas víctimas, pero la farra democrática también. La izquierda no es mejor que la derecha. La derecha en ningún caso es mejor que nada. En definitiva, los conservadores de siempre no nos llevarán a ninguna parte.

            Este es un diario que pretende remover cabezas. Es el momento de que en las universidades comience a existir política, pero la de verdad. La de la discusión, conversaciones, consensos y acuerdos. No la de las tomas cobardes y “revoluciones” de mentira. Llegó el tiempo de que los jóvenes de hoy y responsables de mañana se hagan cargo de la palabra sagrada: la libertad. Sólo en libertad seremos capaces de guiar nuestras vidas en un terreno democrático que permita la construcción de un nuevo espacio público.

            Estimados: nunca más.

            Sigo disfrutando del silencio.


Javier Tobar



  
La pregunta es súper sencilla, ¿qué nos divide? ¿Qué nos impide avanzar? El miedo, el miedo que se encuentra en nuestro ADN, el mismo miedo que ha mantenido en un estado de letargo a la sociedad chilena históricamente. Se habló de los sentimientos, de que era un tópico subvalorado en política, eso es verdad; porque finalmente cuando ya nada de razón queda, es el corazón quien nos dicta nuestros actos. 

Un análisis simple, pero efectivo, nos revela que Chile tiene una división eterna según cada generación:

- O'higgins y Carrera
 
- Guerra Civil - Balmaceda
- Allende - Pinochet y su dictadura
- El plebiscito del 5 de Octubre de 1988.
 

Al momento de pedir razones, tenemos a toda una generación de políticos, de personas que todo lo remontan a revanchismos y disputas históricas de los dos últimos momentos descritos; esto se ha visto nuevamente con la serie de programas en televisión sobre el tema del golpe de Estado y la posterior dictadura.

Tenemos una generación -la de nuestros padres- traumada,  que vive anclada de estos sentimentalismos y esa división fratricida de recuerdos buenos y malos que nos termina oprimiendo, generando cadenas e impidiendo pensar por nuestra cuenta. 

Nietzche en sus escritos llamó a matar a Dios, los llamamos a matar a Allende y Pinochet. 

Necesitamos acabar, de una vez por todas, con estos falsos ídolos de barro que se han creado, que sólo nos traen relatos de miseria de tiempos mal vividos y que se han amalgamado en nuestros apellidos.
 Tal vez me dirán "Debemos conocer nuestro pasado para no repetirlo en el futuro", pero yo no llamo a olvidarlo, al igual que todo deudo, podemos conversar con nuestro pasado, pero es nuestro deber superar este duelo. 

La necesidad de construir nuestro propio relato se logrará cuando superemos este caminar taciturno de veinte años llorando a nuestros antepasados y este relato debe ser ajeno al de nuestros padres.  Somos los llamados a construir la idea de un Estado perfectible, de terminar con la condena de la cuna, de los ghettos en que se escuda Chile y terminar con la pobreza material, intelectual y cívica. 


El tiempo ya pasó para nuestros padres, abuelos, tíos o hermanos mayores. La labor de lograr estos objetivos jamás lo podrán cumplir. No es tarea de Allende ni de Pinochet, ni de la derecha ni de la izquierda, sino de nosotros.


martes, 3 de septiembre de 2013


Luego de la pascua de Felipito, nos toca conmemorar otro hito del folklore chileno. 

Hoy, en tu pichanga de rigor, has resurgir el espíritu patrio y reivindicador con este gesto lleno de hidalguía

Instrucciones 


Para realizar un buen Pato Yáñez:
Sin infringirse daños irreparables a su persona, es necesario seguir estas simples reglas:


  1. Cerciórese que es hombre (si es mujer, no podrá realizar el gesto en su totalidad).
  2. Póngase de pie, en dirección a quien quiera dirigir el saludo.
  3. Separe los pies al ancho de los hombros, y flecte levemente las rodillas.
  4. Deje caer libremente sus brazos a sus costados (cada brazo en su lado correspondiente, si no el movimiento se dificulta en extremo).
  5. Dirija su mano derecha hacia su pelvis.
  6. Acerque su mano hacia su aparato reproductor y gónadas, y tómelos con delicadeza
  7. Apriete la mano hasta asirlos con firmeza sin dañarlos (la presión necesaria la da la experiencia).
  8. La mano izquierda puede acompañar el movimiento o hacer otro gesto adicional (ver diagramas anteriores)
  9. Mueva pendularmente su mano de arriba hacia abajo unas cinco veces (no más de 10 cm de amplitud). Puede acompañar este movimiento con algún mantra como "¡conchetumare!", "¡gil culiao!" o similar.
  10. Relaje la(s) mano(s) y vuelva a la posición inicial
Advertencia: El realizar este gesto más de tres veces consecutivas, tecnicamente es paja
Sea cortés, ande con cuidado, eduquese lo mas que pueda, respete para que lo respeten, y que Dios nos ampare.